Trucos, técnicas y estrategias para ligar que deberíamos aprender de los tímidos

La necesidad agudiza el ingenio, sí, pero es que además la timidez bien enfocada tiene algo de seductor

Ilustración de Marzacz.
Ilustración de Marzacz.

Ahora que nos hemos acostumbrado a conocer a las parejas a través de una pantalla, ya no ligamos en la barra de un bar. ¿Piensas que es triste? Lo más probable es que no te tiemblen las rodillas cada vez que te fijas en alguien, porque, si estás en el bando de los tímidos, seguro que has celebrado este cambio tecnológico (o deberías probarlo). Bien utilizadas, estas herramientas les han quitado un peso de encima. “Las personas introvertidas o tímidas suelen elegir contextos sociales controlables”, explica el psicólogo Alberto Álamo. ¿Y qué hay más controlable que una aplicación que no te mira a los ojos mientras espera una respuesta inmediata, en la que puedes sortear fácilmente una pregunta incómoda —si no ignorarla directamente—, desde la que presentarse es tan sencillo como apretar un botón?

Porque el principal problema de los tímidos no está en ligar. Más bien “suele ser el hecho de evitar las situaciones sociales, lo que les impide conocer gente nueva”, reflexiona la sexóloga Emma Placer. Daniel, de 37 años, da fe de ello: “Hace tiempo que tengo pareja, pero recuerdo que para mí fue un antes y un después ligar a través de chats, Messenger y todas esas primeras redes sociales. Soy una persona ingeniosa y a través de la pantalla me era mucho más fácil sacar conversación, me sentía mucho más seguro que cuando salía con amigos, porque en los bares nunca me atrevía a hablar con chicas”. Y tener ingenio no es cosa de tímidos, lo mismo que la capacidad de abordar a una persona en la barra del bar y sacarle una sonrisilla no garantiza nada... Si es una conclusión que conoces bien, ¿por qué no probar suerte con la estrategia de Daniel?

Para los tímidos, lo mejor de todo es que, si esa primera interacción ha ido bien, el momento de la cita cara a cara se hace más llevadero que un primer encuentro en frío, una situación que no les resulta nada fácil. “Si quedo con la persona con la que había hablado por el móvil, es un corte al principio porque se encuentran con alguien diferente a quien estaba al otro lado de la pantalla. Ya no hablas tanto”, cuenta Sofía, de 29 años. Y en el contexto actual hay que contar con el añadido de que puede que los encuentros se desplacen a las casas.

Recoger material suficiente en las redes para que la conversación no decaiga sin ellas es fundamental, pero hay más cosas que se pueden hacer durante ese tiempo, y pueden ahorrarte chascos innecesarios si juegas bien tus cartas con la técnica de poner la pelota en el tejado del otro. A Sofía hay una que le funciona para ahorrarse el trago de pedir salir, y que la inviten a ella. “Si la otra persona tiene interés de verdad, siempre acaba dando ese primer paso”, asegura Sofía. La clave está en adelantarse en lo digital para animar al otro a que coja el relevo en el plano físico. Cómo reaccione da una buena pista de su interés, y puede ser un filtro útil para saber si realmente merece la pena. Cuidado, puede no funcionar si al otro lado de la pantalla hay una persona tímida como Sofía...

No es cómo, sino dónde ligas

Las ventajas de recurrir a una app para poner en marcha nuevas relaciones son innegables, pero otros caminos son posibles, aquellos por los que los tímidos han transitado desde siempre (piénsalo desde una perspectiva evolutiva: si tuvieran tantos problemas para ligar lo normal sería que se hubieran extinguido...). De hecho, “hay personas que tienden a la introversión que, incluso siendo así, prefieren la interacción social en persona, aunque les suponga una exposición más brusca que por redes. Algunas disfrutan de los cambios afectivos y emocionales que se van produciendo gradualmente al conocer a las personas de forma presencial”, dice Álamo.

Fijarse en alguien que está dentro de un mismo círculo social les facilita bastante las cosas en estos casos. Así lo explica Lorena, de 31 años: “Los rollos solían surgir no tanto cuando me lo proponía, sino cuando se daba realmente la ocasión, saliendo en grupo y con personas con las que ya conocía de algo previamente. Amigos de amigos, y cosas así”. Un clásico de las comedias románticas que sirve de toque de atención: ¿y si tuvieras delante de tus narices a tu pareja perfecta (no es la persona ideal) y fueras incapaz de verla? Reflexiona...

Y si, yendo un poco más allá, resulta que en el círculo social más cercano hay alguien que, además de resultar atractivo, comparte aficiones contigo, las cosas tienden a ir cuesta abajo. “Los contextos más proclives para conocer a alguien suelen ser todos aquellos en los que hay un grupo de personas que están realizando alguna actividad con algún fin. Dichos contextos pueden ser desde oficinas de trabajo hasta lugares donde se imparten formaciones, pasando por actividades deportivas”, apunta Alberto Álamo. Sí, apuntarte al gimnasio no solo es bueno para cincelar la figura...

Saber qué decir y cómo escuchar: el productivo secreto del tímido

Puede que la historia haya comenzado en las redes. O puede que el momento haya surgido en el gimnasio, de manera natural. La cuestión es que, tras un primer contacto, siempre llega la hora de dar un paso más, y ahí hay que desplegar ciertas habilidades. Esto es así seas tímido o todo lo contrario. Una de las capacidades más interesantes es la de convertir las limitaciones en puntos fuertes; en este caso, hacer que la timidez juegue a tu favor. “En una primera cita o segunda con alguien que te gusta mucho puedes decirle que te pone nervioso porque te gusta o te importa, eso es muy seductor”, asegura Placer. Y tiene un importante efecto secundario: “Una vez comunicada nuestra timidez, esto puede ayudarnos a estar más relajados”.

Pero, por encima de todo, vale la pena recordar que si bien la mejor herramienta de un tímido no será la labia, su capacidad de escucha no tiene parangón. Y eso también conquista. “Puedes escuchar y ver los valores positivos de la persona con la que quieres ligar. Y, a veces, aunque sientas vergüenza y no te atrevas a decir nada, tu mirada, tu lenguaje no verbal está hablando y seduciendo de forma muy sincera y efectiva”. En ese terreno siempre hay mucho que aprender. Para todos.

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