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‘Las chicas del cable’, mujeres fuertes contra los tabúes de hace 90 años

Netflix estrena en 190 países la primera serie española producida por la plataforma online

A primera vista, el ajetreo que se cuece en el día a día del rodaje de Las chicas del cable es idéntico al de cualquier otra serie. Lo que varía (y de qué forma) es el escaparate donde se muestra el resultado final. Netflix estrena hoy su primera producción española, lo que, traducido en cifras, significa que se estrena simultáneamente en unos 190 países para un público potencial de casi 100 millones de personas. EL PAÍS ha asistido al rodaje de uno de los episodios de una ficción cuyo modelo de difusión marca un hito en la televisión española.

El recibidor de un imponente edificio de estilo modernista da la bienvenida al universo de Las chicas del cable. Simula la primera compañía de telefonía española, la CTNE (Compañía Telefónica Nacional de España) creada en 1924 en Madrid, aunque la acción de la serie se sitúa en 1928. Alrededor de la empresa y de las telefonistas que trabajan en ella orbitan las historias de esta ficción. “Queremos hablar de comunicación. El teléfono la revolucionó y es lo que está haciendo ahora Netflix”, asegura el productor Ramón Campos.

La plataforma de vídeo apuesta sobre seguro. Bambú Producciones firma el proyecto, siguiendo la estela de otros títulos de éxito que llevan su sello, como Velvet o Gran Hotel. La acogida que han recibido estas series en Netflix ha sido primordial a la hora de elegir a la misma productora para que sacara adelante el ambicioso producto. De hecho, la fórmula es prácticamente igual –romances imposibles, dramas, época y relaciones entre clases sociales-, además de dirigirse al mismo tipo de público. Es, y sus creadores lo dicen sin complejos, una serie de mujeres y para mujeres. “Creemos que se puede hacer un producto dirigido a un público femenino de muy alto nivel”, apostilla la cocreadora Gema R. Neira. Para el director Carlos Sedes, es un objetivo más que viable porque “Netflix se ha convertido en la plataforma para todos los públicos”.

En consecuencia han seleccionado también a las protagonistas, caras jóvenes y televisivas como Blanca Suárez (El barco, El internado), Ana Polvorosa (Aída), Nadia de Santiago (Amar es para siempre), Ana Fernández (Los protegidos) y Maggie Civantos (Vis a vis). La productora Teresa Fernández-Valdés adelanta que el papel de estas mujeres abandera los valores que quieren mostrar en la serie. Vienen de mundos antagónicos, pero todas tratan de salir adelante solas y se enfrentan al tabú social que en los años 20 suponía la incorporación de las mujeres en el mercado laboral. “Son fuertes, independientes… Y llegan a la compañía telefónica buscando un futuro diferente”.

Aunque muy distintas entre sí, sus caminos se cruzan y sus caracteres se fortalecen gracias, sobre todo, a la amistad que entablan. “Lo que más me gusta de este grupo es que es muy contemporáneo. Hay un campo de acción muy interesante, demostrar que las mujeres pueden ser fuertes sin adoptar un rol de hombre”, opina Civantos, que da vida a Ángeles, una madre de familia conservadora. Blanca Suárez interpreta al personaje principal, Lidia. En palabras de la actriz, “una mujer con muchos secretos que poco a poco se va abriendo a la vida”. Llega a la compañía por casualidad y se chocará con un pasado que quería olvidar, avanza Suárez. En este abanico de personalidades, el rol de la mujer rompedora recae en Ana Fernández, Carlota. “Viene de una familia acomodada, pero ella es rebelde y abierta”, explica Fernández. Por su parte, Nadia de Santiago interpreta a Marga, una chica de pueblo. “Cuando muere su madre tiene una oportunidad en la ciudad. Para ella todo es nuevo”. El quinto vértice del grupo es Sara, el personaje de Ana Polvorosa, “feminista 100% y luchadora por los derechos de la mujer”.

Yon González y Martiño Rivas en 'Las chicas del cable'.
Yon González y Martiño Rivas en 'Las chicas del cable'.

Los personajes masculinos tendrán en Las chicas del cable un papel más secundario. “Los hombres son un complemento de ellas y se los va a ver más débiles”, explica Ana Fernández. Así, participan también en la ficción los actores Yon González (Gran Hotel), Martiño Rivas (El internado), Sergio Mur (Gran Reserva), Nico Romero (Ciega a citas) o Borja Luna (Isabel, Amar en tiempos revueltos). Todos coinciden en que es una oportunidad impagable poder mostrar su trabajo en un escaparate como es Netflix. “En España, las cadenas no van a hacer un Breaking Bad o un Black Mirror porque no funcionaría. Esta serie para mí supone un canal para acceder a papeles así”, sostiene Yon González, que interpreta a Francisco, el director de la compañía telefónica. Como actores, aseguran que enfrentarse a la mentalidad de la época está siendo un reto. “Mi personaje me ha hecho ponerme en un sitio en el que no me había puesto nunca”, cuenta Sergio Mur. “Estamos viviendo una época especial para la mujer, porque se está haciendo mucha historia para ellas. La mujer demanda una ficción de realidad protagonizada por mujeres, y así está pensada Las chicas del cable”, .

Una narrativa adaptada a Netflix

Para los actores de Las chicas del cable, la única diferencia que han notado en el rodaje con respecto a sus anteriores trabajos en televisión es que han tenido vetado hasta hace pocas semanas la promoción de la serie en sus respectivas redes sociales. Los responsables de Bambú, sin embargo, sí que han tenido que adaptarse un poco más a los requerimientos de la plataforma. Cambian los guiones y, por tanto, la narrativa de cada episodio. “Tienen un ritmo más rápido, en cada capítulo pasan bastantes más cosas que en una ficción tradicional”, explica Gema R. Neira.

Esto se traduce, en opinión del productor Ramón Campos, en un producto “mucho más dramático que nuestras anteriores ficciones”. La duración de los episodios igualmente se adaptan a un formato más internacional. De los 70 minutos habituales en las series españolas, Las chicas del cable apuesta por 45-50. De la misma forma, se acortan las temporadas: de momento están confirmadas dos entregas de ocho capítulos cada una. “En Bambú somos creadores de contenidos y nos da igual la plataforma donde se emita. Pero sí era necesario que esta batidora que se está moviendo en España zarandeara el sector”, dice el director Carlos Sedes.

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