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Por CARLOS YÁRNOZ

Un símil erróneo para la gestación subrogada

Durante los últimos días, EL PAÍS ha dedicado un buen número de informaciones, tribunas de Opinión y columnas al tema de la gestación subrogada, que ha sido objeto también de amplio debate dentro de los partidos políticos. El tema se abordaba el pasado viernes en la rúbrica el Acento. En el breve texto, -Entre los bebés ‘robados’ y los de ‘alquiler’-, firmado por Berna G. Harbour, se analizaban las implicaciones que puede tener el hecho de que una mujer ceda su capacidad gestante a cambio de dinero. En la edición digital el subtítulo afirmaba: Recurrir a un vientre de pago puede estar en ocasiones cerca del tráfico de órganos o de niños. El artículo ha provocado numerosas quejas.

Durante el fin de semana y el lunes se han ido acumulando en mi buzón correos -algunos de ellos de padres y madres que han recurrido para serlo a la gestación subrogada-, que destilan indignación por lo que consideran un texto injurioso que puede afectar incluso al bienestar de los niños que han venido al mundo gracias a esta técnica de reproducción asistida, que no está autorizada en España. Esto es lo que escribe un lector, Cristóbal Torres Cara:

He leído con indignación, vergüenza y mucha tristeza (…) un artículo en el que comparan bebés robados con bebés subrogados, de Berna González Harbour. La comparación es una falacia (…) No hay engaños, ni se fuerza a nadie contra su voluntad. Existen casos en los que la pobreza económica les aboca a aceptar este procedimiento en contra de su voluntad. Es por ello que se necesitan leyes que protejan a esas personas para evitar que hagan algo que no quieren, y gobiernos que garanticen el bienestar de sus ciudadanos. Pero el deseo de ser padres no es la causa de que sus problemas económicos, ni es un abuso. Se trata de un acuerdo entre iguales. Y como tal, exigimos una legislación justa, que vigile por la idoneidad de las gestantes y aporte más luz a un proceso maravilloso, como es siempre, dar vida.

  El tono es similar en el mensaje que me envió Jordi Falcés i Valls: Tras haber leído varias veces el artículo "Entre los bebés 'robados' y los de 'alquiler' publicado por Berna González, no puedo más que mostrar mi indignación en estas líneas.

Comparar la gestación subrogada, que es una técnica de reproducción humana asistida, legal en muchos países, y método usado por miles de personas en nuestro país para crear sus familias, con los bebés robados es una barbaridad.

Otro lector, Andrés Manzano Iglesias, escribe:

Me parece legítimo escribir en contra o a favor de [la gestación subrogada] esta realidad, lo que me parece indignante es el lenguaje utilizado y las comparaciones ofensivas que se realizan. Esta periodista, de manera consciente, se refiere a los casos más sórdidos que el imaginario popular tiene sobre la gestación subrogada en países del Tercer Mundo y, lo que es peor aún, lo equipara a uno de los casos más repugnantes que puede haber: el robo de niños en España, a cuyas madres les decían que estaban muertos. Este artículo se desmonta con una sola palabra: voluntariedad.

Aun reconociendo que se trata de un artículo de opinión, en el que la autora hace una reflexión personal sobre la gestación subrogada, Ainara Fernández señala: no por ello deja de ser insultante. Insultante porque difama nuestro honor (…) La señora González obvia en su comparación el hecho de que nuestras gestantes no quieran ser las madres de los niños que van a gestar, obvia que se hayan informado y consultado con su entorno su decisión de ser gestantes, obvia que se hayan informado del proceso a nivel médico y legal, obvia que nos hayan aceptado libremente antes de iniciar el proceso y obvia que lo hayan pensado y repensado mil veces antes de poner nada en marcha. Nuestras gestantes en nada se parecen a una mujer a la que al dar a luz le roban su hijo.

En parecidos términos se expresan, entre otros, Ángel Rodríguez, Juan José Rastrollo y Raimundo Herraiz.

La autora del artículo, Berna G. Harbour, que forma parte de la sección de Opinión, me ha enviado un largo mensaje en el que tras agradecer a los lectores sus opiniones, explica:

Debo matizar, con todos mis respetos, que mi acento sobre la maternidad subrogada no equipara bebés nacidos de la gestación subrogada y los bebés robados, sino que incluye una exageración absolutamente explícita entre dos realidades con el ánimo de reflexionar sobre la llamada voluntariedad de la gestación previo pago. Nada más lejos de mi ánimo que someter a nadie a vulnerabilidad alguna. Intento por el contrario reflexionar sobre un hecho: poner el cuerpo a disposición de un embarazo ajeno previo pago (y así es en el 98% de los casos) no supone ejercer ningún derecho sobre el cuerpo, sino comerciar desde la vulnerabilidad con tu propio cuerpo.

Vende gestación quien necesita dinero, como vende órganos quien necesita dinero y no encuentra otra manera de conseguirlo. Intento reflexionar sobre esas personas en situación de vulnerabilidad, que también tienen derechos. Y es en ese sentido en el que trazo el paralelismo –insisto, desde la exageración explícita-. Otra cuestión es la gestación subrogada por altruismo, que defiendo en mi artículo. 

Harbour concluye: "Lamento si no he logrado explicar todo esto. Intento defender la dignidad de esas mujeres que comercian con su capacidad de gestación, como la de quienes venden órganos aunque la ciencia y algunas leyes lo permitan o quienes venden una satisfacción sexual que no desean. Siento defraudarles. Puedo imaginar que ningún padre querrá que una hija suya se dedique a la gestación de pago para gente más adinerada.

La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida que está autorizada, efectivamente, en buen número de países. En algunos de ellos (Reino Unido, Alemania, Suecia), solo se permite la gestación altruista, mientras en el Estado de California, por ejemplo, multitud de clínicas y centros especializados viven de ofrecer estos tratamientos. Quiero recordar este dato porque es importante tenerlo en cuenta. Es arriesgado hacer paralelismo entre procedimientos que son legales en muchos países, con realidades que se sitúan en el lado más oscuro de nuestras sociedades. Me refiero al robo de niños y a la venta de órganos para trasplantes. Se puede reflexionar sobre los problemas éticos que plantea la gestación subrogada y se puede estar a favor o en contra de ella, pero conviene acotar el debate en unos términos que no escandalicen.

Comentarios

Hola, esta señora ha ido muy lejos al referirse a los menores nacidos por gestación subrogada como "bebés de alquiler",hay que tener muy poca sensibilidad !
Estimada Lola, que Berna Harbour diga que en el 98% de los casos se hace por dinero, ya demuestra que desconoce el asunto en su totalidad, algo creo injustificable cuando afecta a la sensibilidad más íntima de las mujeres y padres de familia y niños que han venido al mundo por gestación subrogada. En los paises desarrollados en los que la técnica está autorizada el proceso no funciona así. En Estados Unidos existe control judicial y estrictos requisitos de estabilidad económica de las gestantes para garantizar que su motivación no sea esa. Eso explica el alto nivel socioeconómico de muchas de ellas.Es sorprendente que en un país de solidaridad contrastada como España (voluntarios que colaboran con ONG, protección del medio ambiente, cuidado de enfermos y mayores, con enfermo de cáncer, donación de sangre, esperma, ovulos, médula y órganos) muchas veces con grandes sacrificios personales, no entendamos que una mujer pueda querer ayudar a otra mujer o a una pareja a formar su familia, de forma altruista y con una motivación solidaria y de realización personal.Un abrazo
Sólo un apunte al autor de este texto que con buena intención ha escrito "bebés subrogados", pero los bebés nacidos a través de esta técnica no son subrogados, lo que se subroga es el embarazo, la gestación, no el bebé.
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