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Omar Ayuso (‘Élite’): “No estamos viviendo un retroceso en derechos, los fantasmas que salen ahora siempre estuvieron ahí”

El actor, a punto de rodar la cuarta temporada de la serie de Netflix, ha contribuido por partida doble a la visibilización del colectivo LGTBIQ+ con un personaje homosexual y musulmán. Desde las redes sociales, tampoco tiene miedo a verbalizar sus inseguridades

Omar Ayuso llegó al encuentro con ICON tranquilo, con el talante despreocupado de quien está apurando unas merecidas vacaciones antes de volver al trabajo: en breve, empieza los ensayos de la cuarta temporada de 'Élite'.
Omar Ayuso llegó al encuentro con ICON tranquilo, con el talante despreocupado de quien está apurando unas merecidas vacaciones antes de volver al trabajo: en breve, empieza los ensayos de la cuarta temporada de 'Élite'.

“Si de repente soy diverso, pues mira”. Aunque Omar Ayuso (Madrid, 22 años), una de las estrellas de la serie Élite, de Netflix, intente quitarle hierro, una charla reposada con el actor evidencia que no es solo consciente de la positiva visibilización que su personaje, musulmán de origen palestino y homosexual, desempeña para la representatividad de los dos colectivos entre los espectadores adolescentes: se nota que, además, ha reflexionado sobre ello y no oculta su satisfacción. Eso sí, con reservas. “Tengo un debate continuo sobre si lo estoy haciendo lo suficientemente bien, si estoy aprovechando al máximo el material que tengo. Y es cierto que siempre se puede ir más allá. Pero sí que creo que ha ayudado. Por lo que percibo, por lo que me llega de la gente, estoy contento”.

"Todo lo que ha pasado con 'Élite' ha sido vertiginoso, pero también descubres unas inseguridades que, si ya de por sí tenemos todos, con el foco mediático y la mirada de la gente se agudizan"

La diversidad es, precisamente, la razón del encuentro entre Omar Ayuso y ICON, al tratarse del tema central de la sesión de fotos dirigida por Gorka Postigo para el próximo número de la revista, a la venta el sábado 4 de julio. Ayuso llegó a la cita tranquilo, con el talante despreocupado de quien está apurando unas merecidas vacaciones antes de volver al trabajo: en breve, empieza los ensayos de la cuarta temporada de Élite, que, si se cumplen las previsiones, iniciará su rodaje en agosto. Disfruta del momento. Y admite que le ha costado. “Todo lo que ha pasado con Élite ha sido vertiginoso, una amalgama de emociones y sensaciones. Pero cuando eso se enfría, empiezas a tener una relación muy dual con la situación que estás viviendo. Por un lado, hay cosas preciosas, gratificantes y muy constructivas, pero, por otro, cosas horribles, angustiosas y dolorosas. Descubres unas inseguridades que, si ya de por sí todos tenemos, se agudizan con el constante foco mediático, la mirada de la gente por la calle…”, se confiesa.

Cualquiera que siga a Ayuso en sus redes sociales sabe que la franqueza con que se expresa es una marca de identidad. En mayo reveló a través de su cuenta de Instagram que le había llevado tres meses recuperarse de la “desestabilización” vivida tras coprotagonizar el videoclip Juro que, de Rosalía, que actualmente acumula casi 30 millones de reproducciones en YouTube. Llegó incluso a apagar el móvil durante varios días. “Me llevó tiempo no solo poder hablarlo con la gente, sino poder hablarlo conmigo mismo”, explica. “Hacerlo fue una experiencia maravillosa que viví con una ilusión tremenda. Y Rosalía es una estrella, un ángel y una tía muy humilde que, además, es brillante trabajando. Fue como un sueño, pero, una vez salí, viví una especie de agobio o ansiedad bastante fuerte. Es algo provocado por estas expectativas que uno mismo se pone, la autoexigencia, los miedos… Pasa a veces. Es un poco absurdo, pero es así”.

"Ramón Salazar trabajó con nosotros de una forma muy especial. Dirige sin ser directo, sin decirte lo que tienes que hacer. Con dos palabras toca un resorte y te mete de lleno en lo que quiere de ti"

De autoexigencia sabe un rato. El joven actor no contaba con experiencia previa antes de empezar en Élite y describe con pasión los procesos preparatorios de cada temporada de la serie, donde su personaje, también llamado Omar, experimenta una transformación progresiva conforme se libera y abandona el armario. “El mes previo a la primera temporada fue alucinante, porque yo venía de la nada. Fue meternos a un grupo de chavales de 20 años, casi todos primerizos, a trabajar todos los días varias horas con Ramón Salazar [uno de los directores de la serie] para experimentar, crear el alma de los personajes, su pasado y su historia".

"A nivel de creación fue fascinante, vivimos algo muy intenso”, recapitula. Ayuso cursaba, en ese momento, el segundo año de Comunicación Audiovisual. A él, como ha declarado en varias ocasiones, le gustaría ser director de cine y afirma que, de hecho, ver en acción a Salazar le dobló el ánimo: “Para mí, su película La enfermedad del domingo es una de las mejores que se han hecho en España en los últimos años. Teniendo en cuenta cómo trabaja con nosotros, de esa forma tan especial, tan artesana, tan minuciosa y orgánica, me puedo imaginar cómo debió de ser la preparación de algo así. Dirige sin ser directo, sin decirte lo que tienes que hacer ni entrar en imitaciones, que para el actor es un poco chungo. Con dos palabras toca un resorte y te mete de lleno en lo que quiere de ti”.

Si bien en este aspecto se muestra más reservado, reconoce que tiene ideas para películas en la recámara: “He escrito cosas y estoy escribiendo cosas, pero bueno, son una mierda [Ríe]”. “Ahora mismo, un tema que me obsesiona es ese momento vital en el que ves que se acaba la juventud y, de repente, necesitas llenar tu vida de estímulos para sentir que lo has aprendido todo. Y otro tema es el de las relaciones maternofiliales, cómo muchas veces se confunden las pieles entre los hijos y las madres”, cuenta.

“No estamos viviendo un retroceso [social]. Puede que ahora esos fantasmas que siempre estuvieron ahí se vean legitimados por un partido político, pero ellos quieren que parezca que se lo están comiendo todo y no es así. Solo tienen más fuegos artificiales”

Ayuso responde a todo con una locuacidad y una vehemencia llamativas, habla rápido y apenas necesita pararse a reposar ninguna pregunta. Como si, por esas inseguridades que menciona, justamente, ya de antes llevara mucho tiempo invertido en analizar y reanalizar las cuestiones que le atañen. No titubea siquiera cuando se le pide, nada menos, que exponga su cosmovisión sobre el panorama sociopolítico en relación a los derechos y libertades efectivas de las personas LGTBIQ+ en España: “No estamos viviendo un retroceso. Estos fantasmas que están saliendo ahora ya estaban ahí, nunca se habían ido. Puede que ahora se vean legitimados por un partido político y unos medios de comunicación que les dan voz. Pero en la gente de mi generación, la generación de mis hermanos pequeños, incluso en gente de generaciones mayores no se ve un retroceso, todo lo contrario. Es lo que ellos quieren que parezca. Nos intentan convencer de que se lo están comiendo todo y, simplemente, solo tienen más fuegos artificiales”.

Un último intento por pillarle desprevenido: la explicación del tatuaje de su mano derecha, un dibujo del ilustrador Ricardo Cavolo. “El significado que le encuentro es que representa el alma tripartita de Platón, la parte racional, la parte emocional y la parte apetitiva. La lágrima es por el sufrimiento que provoca la búsqueda del equilibrio imposible entre las tres partes”. Ha pensado en todo.

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