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Vuelve Víctor Coyote, pionero de la música latina cuando el pop español se creía de Nueva York

El primer músico de su generación que reivindicó “la cosa latina”, como él la llama, sigue siendo un francotirador. Ahora publica el excelente ‘Las comarcales’

Víctor Coyote posa para ICON con ese estilo inconfundible de quien siempre ha seguido solo sus propias modas.
Víctor Coyote posa para ICON con ese estilo inconfundible de quien siempre ha seguido solo sus propias modas.

Víctor Coyote publicó su nuevo disco, Las comarcales, justo antes de que empezara todo este follón. Es un álbum estupendo, el sexto en solitario de una carrera que empezó en los lejanos ochenta, cuando este gallego de Tui (Pontevedra) se adelantó a su tiempo con Los Coyotes, el primer grupo español de la nueva ola que reivindicaba la música latina. Viviendo en un mundo posreguetón, en el que los chavales de Bilbao usan el argot de Medellín, resulta difícil explicar lo excéntricos que resultaban. Entonces, tras 40 años de aislamiento, lo único importante era ser europeo.

Por eso a Los Coyotes se les miraba mal, eran esos que te recordaban que, te pongas como te pongas, no eres lo que finges ser. “Es verdad que lo que hacíamos siempre fue muy raro. Además, ahora se considera que era parte de La Movida, cuando fue posterior. Más tarde, a partir de Radio Futura, ya hubo gente que hizo cosas con toques latinos, pero en el momento era una marcianada. Recuerdo que en La Luna de Madrid escribían: ‘¿Pero estos de qué van? Son una mezcla de New York Dolls y Quilapayún’. Y nosotros pensábamos: ‘¿Dónde está el problema?”.

"Decían de Los Coyotes: ‘¿De qué van? Mezclan New York Dolls y Quilapayún’. Y nosotros pensábamos: ‘¿Dónde está el problema?”

El problema estaba en que el público, desconcertado, lo rechazaba. Tanto, que hoy Víctor no se considera músico del todo. Se define con una canción de Las comarcales: Soy trabajador, soy autónomo, soy artista. “Hombre, no he vivido tanto de la música como para considerarme músico al 100%. Tengo una trayectoria, pero tampoco me ha dado mucho dinero. Solo a temporadas y tal. Yo trabajo mas de la cosa gráfica. He vivido más del dibujo, del diseño, de cosas para cine… Autónomo y trabajador siempre. Y artista, también. Aunque no todos los días uno es trabajador, a veces se descansa, ni artista, porque has de dedicarte a labores más alimenticias”.

Lo que siempre ha sido es costumbrista. En el confinamiento se dedicó a publicar en Instagram Días de alarma. Y esas viñetas sobre sus vivencias se convertirán en septiembre en un cómic editado por Salamandra. “Parece que antes hacer varias cosas estaba mal visto y hoy es guay. Está bien no ir a la contra por una vez”.

“A veces pensábamos más las pintas que las canciones”, reconoce Víctor de su etapa al frente de Los Coyotes.
“A veces pensábamos más las pintas que las canciones”, reconoce Víctor de su etapa al frente de Los Coyotes.

Ahora que menciona lo de ir a la contra, ¿qué diablos hacía un gallego metiéndose en esos berenjenales latinos? “Los catalanes siempre han dicho que ellos son el baile y la rumba, y la cosa latina. Pero en Galicia siempre ha habido un montón de orquestas que han tocado cumbias y merengues a saco”, se defiende antes de reconocer que sí, que iba a la contra: “Primero fue lo de los cantautores afrancesados españoles. Me fastidió que lo mediterráneo ganara a lo atlántico. Y después me daba rabia, y me sigue dando, toda esta cosa de admirar Londres, Berlín o Amsterdam. Londres, muy bien, pero ¿Berlín? Berlín era una cosa de costras, hombre”. Por eso lo suyo eran las camisas abiertas con bigotito y tacón cubano. “A veces pensábamos más las pintas que las canciones”, reconoce entre risas.

El extremo llegó con la hilarante y ácida El típico español (1990). Canciones como esa les hacían más incómodos que bandas como Seguridad Social, que después triunfaron siguiendo el patrón que ellos crearon. “Vendíamos poco y teníamos cuatro conciertos en verano. Pagados de puta madre, pero cuatro”. Quizá por eso han sido arrinconados en la memoria del pop español.

“Ahora hay mil bares de los ochenta. Un día fui a uno con mi chica, que siempre me dice que Los Coyotes eran muy importantes y que me hago de menos y que reúna al grupo y no sé qué. Yo le dije: ‘Mira, si hay una foto de Los Coyotes, reúno al grupo’. Por supuesto, no había. Estaban Mamá, Nacha Pop… En su momento yo también pensé que íbamos a pillar cacho. Pero la nuestra era una propuesta más arriesgada y, la verdad, peor hecha”. ¿Descartada entonces una reunión de Coyotes? “Absolutamente”.

 

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