Pesos pesados, figuras mediáticas y un joven astro

El ascenso de Darmanin a Interior y la llegada de estrellas de tertulias a Cultura y Justicia marca el nuevo Ejecutivo

El nuevo ministro de Interior francés, Gérald Darmanin, en una imagen de 2019.
El nuevo ministro de Interior francés, Gérald Darmanin, en una imagen de 2019.YOAN VALAT / EFE

En el nuevo Gobierno francés nombrado el lunes destacan la confirmación de dos pesos pesados como en Economía y Exteriores, la coronación de dos estrellas mediáticas en Justicia y Cultura y el fulminante ascenso, con la cartera de Interior, del joven conservador Gérald Darmanin.

EL JOVEN ASCENDENTE. Como ministro de Presupuestos, Gérald Darmanin, de 37 años, ostentaba una posición de rango menor al de Bruno Le Maire, ministro de Economía y Finanzas, en Bercy, el complejo que alberga los ministerios económico-financieros. Pero sus ambiciones nunca fueron modestas. Procedente, como Le Maire, de Los Republicano (LR), el gran partido de la derecha, tiene algo de aprendiz de Nicolas Sarkozy, el presidente que, como él, antes pasó por Bercy, y fue ministro de Interior. Darmanin exhibe un ímpetu que recuerda al de Sarkozy. Conservador con sensibilidad social, el nuevo ministro del Interior creció en una familia de clase trabajadora en el norte industrial de Francia. Su padre regentaba un bar y su madre todavía trabaja como mujer de la limpieza en el Banco de Francia. De joven, trabajó varios veranos como camarero en bares y restaurantes de la Costa Brava. “Hay que escuchar todavía más a las personas que, como decía [el escritor y ministro] André Malraux, toman el metro a las cinco de la mañana: las que ganan 1.000, 1.500, 2.000 euros, las que no salen adelante, las que tienen hijos y pagan un alquiler caro, los que no logran convertirse en propietarios. Tienen la impresión de que sus hijos lo tendrán más difícil que ellos en la vida”, dijo el pasado noviembre en una entrevista con EL PAÍS. El 15 de marzo salió elegido directamente alcalde de Tourcoing, ciudad de 95.000 habitantes junto a la frontera belga. Y obtuvo del presidente el privilegio de poder compaginar, en contra de la costumbre, el cargo de ministro con el de alcalde. En junio, el tribunal de Apelaciones de París ordenó reabrir una investigación abierta por la denuncia de una mujer contra el ministro por supuesta violación. El ministro ha respondido con una querella por denuncia calumniosa.

LAS ESTRELLAS MEDIÁTICAS. Uno de los temores de los estrategas del palacio del Elíseo, ante las elecciones presidenciales de 2022, es la irrupción de un líder populista inesperado que recoja el malestar popular: un cómico, un histrión o un personaje mediático. El nombramiento del célebre abogado penalista Éric Dupont-Moretti como ministro de Justicia, y de la exministra Roselyne Bachelot en la cartera de Cultura, parece anticipar esta posibilidad. Ambos son figuras mediáticas e histriónicas. Ambos usan en sus constantes apariciones en los medios de comunicación un lenguaje directo y descarado, sin las circunvalaciones propias de los políticos franceses.

Pero ambos exhiben también trayectorias notables. Dupont-Moretti, de 59 años, es un abogado-estrella en la tradición tan francesa que ha dado figuras como Jacques Vergès o Robert Badinter. Siempre involucrado en los casos más polémicos y dramáticos —ha defendido desde al futbolista Karim Benzema a la familia del terrorista Mohammed Merah, y se ha opuesto al movimiento #MeToo—, su gesticulación en la sala de audiencias, sus silencios y sus salidas de tono alimentan una leyenda que ha llegado a la escena. El año pasado triunfó con el monólogo teatral À la barre (En el estrado).

Bachelot, de 73 años y adscrita a la derecha moderada y social, es más que una estrella mediática. Fue ministra de Ecología con el presidente Jacques Chirac y ministra de Sanidad con Sarkozy. En esta etapa, fue objeto de críticas severas por el supuesto despilfarro de dinero público en la compra de vacunas y mascarillas para afrontar la gripe H1N1. Cuando este invierno el coronavirus golpeó a Francia sin que este país tuviese suficientes máscaras, Bachelot apareció como el oráculo al que no solo no se había escuchado sino que se había vilipendiado. Después de años de exilio en tertulias radiofónicas y televisivas, regresa a la política.

LOS PESOS PESADOS. Son la columna vertebral el Gobierno, los pesos pesados inamovibles desde que Emmanuel Macron llegó al Elíseo en mayo de 2017, los ministros fiables, los que raramente crean problemas al presidente, y sus mensajeros en Europa y el mundo. Todos continúan. Bruno Le Maire, primero, 51 años, procedente de LR, ministro de Economía y Finanzas y el Relanzamiento. Con la crisis del coronavirus, Le Maire ha reforzado su posición. Ha puesto en marcha el plan de ayudas a las empresas y a los trabajadores para amortiguar la crisis económica derivada del confinamiento, y en la UE ha tenido un papel central en la negociación del plan de recuperación.

Otro peso pesado es el discreto exsocialista Jean-Yves Le Drian, 73 años, ministro de Defensa con el presidente socialista Françoise Hollande y de Exteriores y Europa con Macron. Y Florence Parly, 57 años, también procedente del socialismo y ministra de los Ejércitos. Su nombre sonó para primera ministra.

Otro ministerio estratégico es el de la Educación Nacional, que seguirá en manos de Jean-Michel Blanquer. Académico y especialista en América Latina e hispanohablante, Blanquer, de 55 años, defiende la postura clásica —retrógrada, para algunos— según la cual la escuela sirve para aprender “a leer, escribir y respetar”, y a la vez promueve una mayor presencia de las ciencias cognitivas en las aulas. Entre otras, ha introducido la rebaja de la edad de escolarización de los seis a los tres años, o el desdoblamiento de las clases en los primeros cursos.

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