Oriente Próximo

Israel alcanza un acuerdo histórico para normalizar relaciones con Emiratos Árabes Unidos y suspende la anexión de Cisjordania

El pacto ha sido anunciado por el presidente Trump de EE UU, que medió entre las partes

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, durante el anuncio del acuerdo en rueda de prensa, este jueves. En vídeo, Netanyahu hace oficial el acuerdo entre Israel y Emiratos Árabes Unidos. FOTO: ABIR SULTAN (AP) / VÍDEO: REUTERS

En un golpe de efecto de impredecibles consecuencias para el futuro de Oriente Próximo, Israel anunció el jueves un acuerdo con Emiratos Árabes Unidos (EAU) para sellar la paz y establecer relaciones diplomáticas. El giro geoestratégico, sin precedentes en un cuarto de siglo, se ha alcanzado con la mediación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien fue el primero en hacerlo público en la Casa Blanca y lo saludó como “un acuerdo histórico de paz entre dos grandes amigos de EE UU”. A cambio de lograr la normalización de lazos con un tercer Estado del mundo árabe —después de Egipto (1979) y Jordania (1994)—, Israel acepta suspender la anexión parcial de Cisjordania prevista en el plan de paz de Trump presentado en Washington el pasado enero.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, celebró en Jerusalén el acuerdo de declaración conjunta suscrito con Emiratos Árabes Unidos y con Estados Unidos en el que se sella el compromiso para “una completa normalización de relaciones” dirigida a “avanzar hacia la paz en la región”. “Comienza una nueva era entre Israel y el mundo árabe”, enfatizó Netanyahu en una comparecencia televisada. “Durante años, Israel ha sido señalado como enemigo por los árabes, ahora más países quieren entrar en el círculo de la paz”.

El jefe del Gobierno precisó, sin embargo, que la anexión de los asentamientos de colonos judíos y del valle del Jordán en Cisjordania “sigue estando sobre la mesa” y su suspensión es solo “temporal”. El texto de la declaración conjunta difundido por la Casa Blanca se limita a establecer que “Israel suspenderá la extensión de su soberanía sobre las áreas marcadas en el plan del presidente Trump Visión para la paz”.

El nuevo entendimiento entre israelíes y emiratíes prevé, entre otros puntos, que los fieles musulmanes de todo el mundo “que lleguen en son de paz” puedan peregrinar a la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado del islam situado en la Ciudad Vieja de Jerusalén, mediante vuelos directos desde Abu Dhabi a Tel Aviv.

El pacto diplomático, denominado Abraham y que es fruto de largas negociaciones entre Israel, EAU y EE UU, fue concluido en una conversación telefónica entre Trump, Netanyahu, y el príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohamed Bin Zayed, responsable de la nueva política exterior de Emiratos y vicecomandante supremo de sus Fuerzas Armadas.

Como idea central, el acuerdo persigue establecer una nueva hoja de ruta para Oriente Próximo con el horizonte de “desbloquear el gran potencial de la región”. Israel y las monarquías del Golfo mantienen relaciones soterradas de cooperación económica y de seguridad desde hace décadas, a pesar de no haber intercambiado embajadas.

La creciente presencia militar de Irán en los conflictos de Siria y Yemen ha acercado, entretanto, sus posiciones ante la emergencia de un enemigo común a las puertas de sus propias fronteras. El acuerdo de paz y normalización de relaciones representa en principio una mala noticia para el régimen de Teherán, que rechaza todo contacto con Israel y aboga por la eliminación del “Estado sionista” a causa de la ocupación de la Palestina histórica.

La mediación de Jared Kushner, yerno de Trump y alto consejero del presidente, parece haber sido clave en la consecución del acuerdo entre israelíes y emiratíes. Como arquitecto de la Visión por la paz de la Administración republicana, su estrategia de acercamiento entre el Estado judío y los países árabes suníes moderados parece haber empezado a dar los primeros frutos. La estabilidad entre los principales aliados regionales de EE UU es el eje del llamado “acuerdo del siglo” o plan de paz para Oriente Próximo de la Casa Blanca.

Embajada en Tel Aviv, no en Jerusalén

Está previsto que la firma del acuerdo entre Israel y EAU se produzca en las próximas semanas, presumiblemente en Estados Unidos. En ningún caso se contempla que el país árabe establezca su nueva Embajada en Jerusalén. Todas las altas legaciones diplomáticas ante Israel, excepto las de Washington y Guatemala, se ubican en la actualidad en Tel Aviv. El nuevo entendimiento contempla además pactos bilaterales en materia de inversiones económicas, turismo y aviación, seguridad o telecomunicaciones. Netanyahu destacó que la energía, el agua y la innovación tecnológica son otros capítulos básicos.

Para las autoridades emiratíes, el acuerdo tiene como principal virtualidad poner fin con “un golpe mortal” a la amenaza de la anexión de parte de Cisjordania. El ministro emiratí de Exteriores, Anuar Gargash, aseguró que su país pretende “crear una relación orgánica sobre asuntos que ya son tangibles y que hay que poner uno a uno encima de la mesa”. Gargash subrayó que el objetivo del entendimiento diplomático es “reforzar la estabilidad en la región e impulsar el proceso de paz entre israelíes y palestinos”.

En la Autoridad Palestina, empero, el acuerdo de normalización de relaciones con un país árabe fue recibido como un serio revés. El presidente Mahmud Abbas rechazó de plano el pacto diplomático, que ha generado un amplio malestar entre la población. Un portavoz presidencial afirmó en la Muqata, sede gubernamental en Ramala (18 kilómetros al norte de la Ciudad Santa), que el intercambio de embajadas con EAU representaba “una traición a Jerusalén, a Al Aqsa y la causa palestina”. Los responsables de la Organización para la Liberación de Palestina aseguraron que habían estado al margen de las negociaciones.

Desde la franja de Gaza, la organización islamista Hamás acusó a Emiratos de haber dado “una puñalada por la espalda a los palestinos”. “Este anuncio supone un premio por los crímenes de la ocupación”, destacó un portavoz.

Sin renunciar al sueño de la ocupación

Por primera vez en sus tres lustros como primer ministro, Netanyahu ha visto cumplido su sueño de alcanzar acuerdos con países árabes sin renunciar al statu quo de ocupación de los territorios palestinos desde hace más de medio siglo.

El comunicado conjunto suscrito por Israel, Emiratos y EE UU señala expresamente que el Gobierno israelí suspende la extensión de su soberanía a algunas partes del territorio palestino de Cisjordania, ocupado desde 1967. “En el inmediato futuro, Israel va a concentrar sus esfuerzos en construir relaciones sólidas a fin de romper el hielo y establecer nuevas normalizaciones diplomáticas y acuerdos de paz con otros países de la región”, detalla la declaración conjunta.

El compromiso no hace mención, sin embargo, a la solución de los dos Estados, mayoritariamente avalada por la comunidad internacional, ni ofrece garantías sobre la creación de un Estado palestino dentro de las fronteras anteriores a 1967 y con capital en Jerusalén Este.

En Israel, el movimiento de los colonos ha culpado a Netanyahu por “traicionar la confianza de los residentes en los asentamientos”, según el presidente del Consejo Yesha, David Elhayani, que agrupa a las organizaciones de los 450.000 colonos en Cisjordania.

Los frentes abiertos ante el histórico acuerdo diplomático hacen presagiar que el camino hacia su cumplimiento estará sembrado de sobresaltos.

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