Columna
i

La ciudad del cuarto de hora

En el espejismo de las calles sin coches, del aire sin humo y del sonido de los pájaros hemos llegado a pensar que en la ciudad otra vida es posible

Varios ciclistas usan el carril bici del Paseo Sant Joan (Barcelona).
Varios ciclistas usan el carril bici del Paseo Sant Joan (Barcelona).Albert Garcia

Muchos hemos entablado una nueva relación con el tiempo y con el espacio durante el confinamiento. En el espejismo de las calles sin coches, del aire sin humo y del sonido de los pájaros hemos llegado a pensar que en la ciudad otra vida es posible. Han pasado apenas unos días y esa sensación comienza a quedar ya lejos, pero incluso antes de todo esto hubo gente que imaginó cómo volver a humanizar un entorno urbano cada vez más hostil....

Inicia sesión para seguir leyendo

Sólo con tener una cuenta ya puedes leer este artículo, es gratis

Gracias por leer EL PAÍS

Más información

Lo más visto en...

Top 50