Columna
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Desmontando a Frankenstein

Si aquella expresión se convirtió en un hallazgo fue precisamente por el acierto para definir, de un brochazo, la realidad: una unidad monstruosa con partes pespunteadas de distinto origen; y destinada, claro, a acabar mal

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez,  este viernes el monasterio de San Millán de Yuso, en San Millán de la Cogolla.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este viernes el monasterio de San Millán de Yuso, en San Millán de la Cogolla.Chema Moya / EFE

Si aquello del Gobierno Frankenstein se convirtió en un hallazgo —salido del cerebro luminoso y ladino de Alfredo Pérez Rubalcaba— fue precisamente por el acierto para definir, de un brochazo, la realidad: una unidad monstruosa con partes pespunteadas de distinto origen; y destinada, claro, a acabar mal. Con todo, ese Gobierno, más allá de ser legítimo, se ofrecía como una oportunidad para mover el statu quo y reconducir la cuestión territorial en los años duros del procés. Es verdad que la pandemia del coronavirus alteró el escenario, sí, pero en principio hacia un marco propicio para ...

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