Columna
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Las verdades reveladas de ‘El príncipe de Bel Air’

Lo que tomé por una comedia insulsa, pasadísima de moda y blanca en el sentido cómico del adjetivo, se revelaba como el relato que mejor contaba el torbellino racista que llena las noticias hoy

En una de estas noches de insomnio busqué un lenitivo en la sección de saldos de Netflix. Quería una serie que funcionase como un runrún de fondo, lo bastante tonta para seguirla con un ojo cerrado y lo bastante amable para mecerme como una nana y no sobresaltarme. Caí en El príncipe de Bel Air, banda sonora de los mediodías de mi adolescencia, que entonces era un hilo musical al que no prestaba mucha atención....

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